Cartier, relojes sofisticados para mujeres deslumbrantes.
Conocida por sus joyas Art déco y su pantera, la prestigiosa casa Cartier también es pionera en la relojería de lujo. Cada una de las colecciones femeninas de relojes Cartier, cuyas piezas resultan más estéticas y creativas que técnicamente extravagantes, refleja la gran imaginación de la marca.
La hora suspendida en el tiempo de los adornos.
Todo empezó en 1847, cuando Louis-François Cartier adquirió el taller parisino de su maestro, para fundar allí su propia marca de joyería. Dotado con un saber-hacer excepcional, el artesano demuestra un talento innato para cumplir los caprichosos deseos de una clientela exigente. Desde finales de 1850, seduce a la princesa Matilde Bonaparte y a la Emperatriz Eugenia, lo que le ayuda a asentar su fama. En 1888 nacen los primeros relojes engastados Cartier para mujer. Los tres hijos del diseñador se hacen cargo de la casa once años más tarde y abren tiendas en Londres y Nueva York antes de 1910.
El comienzo del siglo XX marca el fulgurante ascenso de la marca francesa en el sector de la alta joyería, cuyas espectaculares líneas Bestiaire y Haute Joaillerie son sus representaciones más famosas. Cartier se impone como proveedor oficial de numerosas cortes reales europeas, lo que permite que el príncipe de Gales lo proclame «joyero de reyes y rey de los joyeros». Cuando la felina Jeanne Toussaint asciende a la dirección artística de la marca en 1933, una brisa de audacia y vanguardismo despeina todas las colecciones de relojería de Cartier. Fuera del patrimonio familiar desde 1964, hoy en día la empresa pertenece al grupo suizo Richemont SA.
El aura de una pantera traviesa e imprevisible.
Precursor de los relojes de pulsera Cartier, el modelo Santos se diseñó en especial para el aviador epónimo en 1904. Rápidamente se empezó a adular a otros guardianes del tiempo, como el Tortue, con su forma delicadamente animal y el Tank, con sus imponentes proporciones e inspirado en los tanques. Con un nombre muy elocuente, el Pasha inicialmente estaba destinado al pachá de Marrakech, que buscaba un reloj estanco para su piscina. El Panthère aparece en forma de reloj en 1983, como continuación de la obra ya entonces emblemática de la marca parisina. Símbolo de toda una época, a su vez la serie Trinity de Cartier se revalorizó gracias a sus relojes con aros de oro. No menos deseado, el nuevo Ballon Bleu y sus reflejos de zafiro invitan de forma poética a evadirse, con total ligereza.
Mucho más que accesorios sublimes, los relojes Cartier son verdaderas obras de arte de nobleza e ingenio. Creaciones con una impresionante calidad de acabado, a la altura de su singularidad. Con este estado mental único, cada pieza relojera se convierte en un icono precioso, tan atípico como atemporal. De este modo, entre los modelos imprescindibles firmados por Cartier encontramos:
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