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Historia de la marca: Gucci
La firma Gucci, pilar de la moda italiana, ha sabido desde sus inicios crear siluetas destacadas que, gracias a atrevidos diseñadores, inspiraciones y una sucesión de artículos que todo el mundo desea, constituyen el propio reflejo de la moda contemporánea.
<meta itemprop="datePublished" content="2016-11-29T10:57:09+01:00">Una institución de la moda italiana
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En el panteón de la moda italiana, Gucci ocupa el lugar de honor entre los más grandes. La marca, creada en 1921 como una firma de marroquinería, completa rápidamente su oferta de colecciones de accesorios y de prêt-à-porter y establece, entre los años 1930 y 1950, lo que se convertirá en sus emblemas mundiales: las aplicaciones de bocas, las rayas rojas y verdes o el asa de bambú de sus conocidos bolsos. Hasta 1994, Tom Ford toma las riendas del diseño, aporta a la marca una dirección radical y echa el ancla en una vertiente sexy, lujosa y provocativa, con códigos muy afianzados: estiletos, vestidos cortados al bies con escote pronunciado, piel, metal... es el ascenso al poder del porno elegante de la mano de Tom Ford y su amiga Carine Roitfeld, por aquel entonces editora jefe de Vogue Paris, que asume el papel de asesora en varias campañas, algunas de las cuales dieron mucho que hablar. Con un ADN basado en la opulencia, el atrevimiento y la provocación, la silueta Gucci se impone como una de las más emblemáticas de la moda de los años 1990 y 2000.
Una renovación espectacular
En enero de 2015, Alessandro Michele, hasta entonces a cargo del diseño de accesorios, es nombrado director creativo de la marca. Comienza la revolución: en apenas cinco días, crea una primera colección masculina que afianza el tono del nuevo estilo Gucci: encajes, terciopelo, lazadas y colores pasteles que crean una silueta andrógina plagada de referencias retro. Le sucede la primera colección femenina, que incluye mezclas de estampados, brocados, lentejuelas y una amplia gama de colores que inquietan tanto a los clientes como a los redactores de moda del mundo entero, y hacen que el volumen de negocios ascienda vertiginosamente. Desde el Jardín del Edén a la China imperial, pasando por las pinturas surrealistas y el mito de la Carte du Tendre, Alessandro Michele obtiene la inspiración en un manantial de referencias tan ricas como eclécticas, e introduce en las colecciones Gucci una dimensión histórica hasta ahora inexplotada. Michele, fan de Visconti y de la historia de la moda, hace de sus siluetas de múltiples detalles y cortes extremadamente precisos la indumentaria de auténticos personajes, que realza en las presentaciones de sus colecciones practicando skate en la calle, corriendo por los pasillos de un centro comercial o bailando en una mansión italiana. Una interpretación del vestuario moderno que firma el renacimiento de la moda contemporánea.
Los éxitos de venta que no dejan de reinterpretarse
Las rayas rojas y verdes, las hebillas, el monograma con motivo de diamante, el asa de bambú y, más recientemente, la abeja procedente del bestiario exótico de Alessandro Michele se imponen como marcas de fábrica de la firma y se presentan en la multitud de modelos que se han convertido en éxitos de venta y que no dejan de aumentar: el bolso Dionysus, las zapatillas deportivas Ace y los mocasines presentados como mules, a veces forrados de piel o provistos de perlas, están entre los modelos más codiciados y fotografiados de estas últimas temporadas. Un equilibrio perfecto entre los artículos históricos que han alcanzado la gloria de la firma y sus nuevas presentaciones atrevidas, la actual representación del equilibrio de lo clásico y lo moderno, de tal éxito que la demanda sobrepasa hoy día las capacidades de producción, el mejor de los augurios para el futuro.
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