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Historia de la marca: Jacquemus
"Me llamo Simon, me gusta el azul y el blanco, las rayas, el sol, la fruta, los lunares, la vida, la poesía, Marsella y los años 80". Así se describe el joven diseñador, natural del sur de Francia, en su cuenta de Instagram, donde marca tendencia. Un repaso a la trayectoria de uno de los diseñadores más relevantes de su generación.
<meta itemprop="datePublished" content="2018-07-18T11:30:45+02:00">Los 400 intentos
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Simon Porte Jacquemus no ha entrado en el mundo de la moda por la puerta grande, pero sí haciendo bastante ruido. A sus 18 años, abandona su ciudad natal para instalarse en París, donde se matricula en la escuela de diseño de moda ESMOD, que deja rápidamente debido a su falta de interés por el curso. Sin dominar los conceptos básicos del dibujo ni del modelismo, el joven se lanza a la confección de sus propias prendas bajo el nombre de Jacquemus, el apellido de soltera de su madre, fallecida poco tiempo atrás. Durante la Vogue Fashion Night Out de 2010 (un evento recurrente de la semana de la moda de París), da su primer golpe maestro haciendo que sus amigos, vestidos con sus diseños, entren en las tiendas más distinguidas de la capital y abre de esta manera una primera brecha en el hermético mundo de la moda. Posteriormente, multiplica sus espectáculos con audacia y algo de suerte: en 2010, dirige una manifestación de chicas a las que viste con uniformes de trabajadores antes de un desfile Dior, y consigue presentarle sus diseños a Emmanuelle Alt (redactora de moda de Vogue Paris) en la avenue Montaigne... hasta presentar, en 2013, su primera colección, bautizada La piscine, la cual llama inmediatamente la atención de la prensa y de algunos compradores influyentes.
El sur en el corazón
Lo que constituye, paradójicamente, el punto fuerte del diseñador preferido de las parisinas, es la historia que cuenta, colección tras colección, de ese sur natal que nunca abandonó. La Grande-Motte, las figuritas del belén de La Provenza, las mujeres de melena mojada en toples en la playa... inocentes y auténticas inspiraciones a las que el diseñador rinde homenaje con un sincero respeto, sin perder nunca de vista el objetivo de su trabajo: crear prendas que la gente desee tener. A pesar de haberse criado en un pequeño pueblo lejos del ritmo frenético de la moda parisina, desarrolló desde edad temprana una sensibilidad artística, que le fue transmitida por una familia de creativos: una madre decoradora, un padre músico y un tío abuelo que se relacionaba con Christian Lacroix y Picasso. De estas referencias familiares nace una inteligente mezcla de creatividad y sencillez que constituye el punto fuerte de la firma. Desde sus primeras colecciones, el diseñador cuenta con el apoyo de por Adrian Joffe, al mando de Comme des Garçons, y Rei Kawakubo, una de las personas más respetadas en la profesión.
Chicas, os amo
Temporada tras temporada, Simon Porte ha proporcionado a la silueta femenina una libertad de movimiento y de interpretación de formas que a menudo escaseaban. Traviesa, infantil y juguetona, la chica Jacquemus pasea con sus minifaldas asimétricas y sus tops geométricos por el borde de una piscina municipal o por una playa marsellesa. Después, poco a poco, las líneas se van perfeccionando: las camisas reinterpretadas y los trajes de pantalón reemplazan a las camisetas con mensaje, el diseñador se atreve con conjuntos de construcciones, nudos y drapeados que se convertirán en una de sus señas de identidad y reafirman los códigos de la firma, siempre escondiendo un as bajo la manga para sus colecciones futuras. Para el verano de 2018, Jacquemus presenta en el Museo Picasso una colección compuesta por faldas-pareos, vestidos para tomar el sol y tops de tipo traje de baño que son aceptados unánimemente y lo convierten en uno de los diseñadores más destacados de su generación. Su punto fuerte reside sobre todo en haber desinhibido, con grandes juegos de estilo, poesía e ironía, el armario urbano y sus códigos obsoletos, para otorgarle a la silueta femenina una buena ración de poesía y libertad infinita. Un homenaje a las mujeres con carácter, por el que aún seguimos dándole las gracias.