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Historia de la marca: Prada
Nacida como marca de marroquinería en los albores del siglo XX, la firma, entonces llamada Fratelli Prada, prospera a lo largo de varias décadas vendiendo bolsos y artículos de viaje fabricados a mano con las mejores pieles de Italia. Pero no fue hasta la llegada de Miuccia Prada, nieta de Mario Prada, cofundador de la marca, que Prada se convirtió en el gigante del lujo que es hoy en día. La receta del éxito: una creadora ingeniosa, el hecho de ir siempre un paso por delante y una línea de accesorios que se hizo mítica.
<meta itemprop="datePublished" content="2018-03-23T14:46:00+01:00">Miuccia Prada, intelectual comprometida
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Nada predestinaba a esta joven de buena familia a convertirse en la gurú de la moda italiana. A principios de los años 1970, la entonces estudiante de Ciencias Políticas, militante del Partido Comunista Italiano, feminista comprometida y aprendiz de mimo en su tiempo libre, Miuccia Prada trabaja en la tienda familiar de marroquinería en Milán para asegurarse una independencia financiera. A finales de los años 1970, imagina un bolso que rompe con los modelos de charol negro de la marca: un modelo tejido con hilo de nailon militar, cerrado con cremallera y extremadamente práctico gracias a su flexibilidad y a su ligereza. Un modelo revolucionario para la firma, todavía muy tradicional en aquella época, que capta inmediatamente la atención de las redactoras de moda. En 1978, Miuccia Prada toma por fin las riendas de la firma con la ayuda de su futuro marido, Patrizio Bertelli. En 1988, lanzan la primera colección de prêt-à-porter, que elevará la marca al primer plano de la escena internacional.
Si soñaba en convertirse en una revolucionaria política, al final es en el mundo de la moda donde consigue atraer todas las miradas, gracias a un proceso creativo fuera de lo común: no sabe coser, ni dibujar, pero tiene un sinfín de ideas a las que sus asistentes se encargan de dar forma. Esta dimensión ampliamente cerebral y esta ausencia de calibración son las que dan el toque excepcional a las prendas de Prada: siempre llevables, pero nunca banales, son un manifiesto perpetuo de la libertad de creación y de interpretación, una filosofía que Miuccia Prada defiende también a través de su fundación de arte contemporáneo, inaugurada en Milán en 1993, gracias a la cual apoya y acompaña a los jóvenes artistas.
La vanguardia como ADN
Desde principios de los años 1990, la revolución Prada no se detiene. Aunque la moda se decantaba aún por la exuberancia, los atuendos de cóctel variopintos y los volantes de todo tipo, Prada propone una moda minimalista inspirada en los cortes de los años 1960, a los que asocia materiales nunca antes utilizados en el prêt-à-porter, así como nuevas tecnologías que dan lugar a prendas tan funcionales como estéticas: botonaduras magnéticas, nailon impermeable, suelas aerodinámicas: el dúo Prada / Bartelli invierte en la ingeniería para crear una moda vanguardista que se inspira en los códigos de la moda del pasado para crear la del futuro. Una mezcla sutil de sofisticación, de elegancia y de audacia, dotada de un toque de ironía.
Desde entonces, Prada irá siempre un paso por delante. Uno de los puntos fuertes de la creadora: estar siempre donde no se la espera. De este modo, tras las colecciones de estilo ultrafemenino y delicado, de colores pálidos y detalles gráciles, llegan a veces propuestas mucho más deportivas, donde se acumulan los colores fuertes y los accesorios que rozan el mal gusto. Miuccia Prada no se pone límites y mezcla alegremente las referencias militares con la lencería retro, los trajes de los años 1950 y la moda infantil.
La marca crece a velocidad de vértigo: en apenas una década, desarrolla el prêt-à-porter, el calzado, una línea masculina y una línea de deporte, así como la marca Miu Miu, que se impone como "hermana pequeña" de Prada y conoce un gran éxito desde sus primeras colecciones. Con la apertura de tiendas en todo el mundo, Prada impone su estatus de marca de lujo vanguardista a nivel internacional.
El mito del accesorio
Todo empieza con un bolso, el famoso modelo de nailon desarrollado a finales de los años 1970. En 1985, mientras Miuccia Prada trabaja para diversificar la oferta de la firma familiar, decide crear una versión más moderna del bolso, dotándolo de una cadena dorada y de un logotipo de forma triangular. El nuevo modelo Pocono hace furor y se convierte en la mejor venta de la firma, declinándose posteriormente en varios formatos, en mochila y en carteras. Desde entonces, cada bolso comercializado por Pada se convierte en un artículo indispensable: Los modelos Vachetta, Safiano Lux, City Sport o, más recientemente, Elektra o Cahier, cumplen todos los requisitos del bolso ideal: prácticos, espaciosos, dotados de detalles lujosos, sobrios o excéntricos... los hay para todos los gustos.
Y el calzado no se queda atrás: mezclando las formas tradicionales del mocasín, el derby y el escarpín con los materiales y técnicas innovadoras, Prada transforma sus zapatos en artículos de moda altamente sofisticados que se integran tanto en el vestuario de trabajo como en el de noche.
Última aportación a sus colecciones de accesorios, la línea de gafas Prada Eyewear, nacida en 1999, experimenta un gran éxito gracias a los modelos de vista sobrios y algo futuristas, y a los modelos solares de aire retro que apuestan por las mezclas de materiales y los códigos ornamentales.
Gracias a su éxito internacional, los accesorios Prada alcanzan los ambientes de la cultura pop occidental; mientras aparecen ciertos guiños y referencias a la marca en la serie estadounidense Sexo en Nueva York, o en la película El Diablo se viste de Prada, basada en el libro del mismo nombre, la marca se ha consagrado a perpetuidad como símbolo internacional de la sofisticación intelectual.